Translate

sábado, 13 de marzo de 2010

Intriga




Jamás te cuestioné una palabra, si en realidad mirarte
era como alcanzar lo imposible, lo que ninguna de mis
amigas podría tener jamás, que fueras mío aunque fuera
una única vez, aunque tuviese que compartirte con
cuanta novia eventual apareciera, que tu familia siempre
fuera más importante que yo.
No, no puedo decírselo así, sería como mentirle,
algo así como prescindir de mi misma y aceptar
que lo que llamé durante años amor incondicional,
fue una simple calentura.
Mejor podría enfrentarlo con las fotos de que trajo
Charles el investigador, donde puedo elegir una por día,
por zona, por mujer o por horario, armaría un
rompecabezas solo para mirarlo a los ojos y
esperar su reacción, ver que dejé de jugar el papel
de la boluda y confrontarlo con mi verdad sabida por años.
Saber hasta dónde me quiso, pero y después qué?
Que haría yo con eso, si finalmente tuviera razón,
sepultaría con cinismo y sordidez  mi vida actual.
Creo que siempre supe que tenía algo que no me estaba
permitido, algo prohibido, fuera de mi alcance,
sin embargo me atrajo aún más el misterio de lograr
poseer aquello que todas mis amigas envidiarían para
siempre.
- Estoy de novia con José
- Sí
- nos vamos a ir a Buenos Aires
- no, no sé por cuánto tiempo
- no, no me importa lo que piense mi familia.

Buenos Aires 15 de Agosto de 1959

Querida Lorena:
Hoy llegamos por primera vez a nuestra
casa, tiene un jardín muy amplio en el frente, un porche y una
galería donde guardamos el auto, está todo el frente de la casa
lleno de flores y por la medianera sube una hiedra inmensa.
La casa no tiene teléfono todavía, tenemos dos empleadas
que se encargan de todas las tareas, doña Juana la ama
de llaves, no me deja tocar un solo plato y Titina que
lava y cocina, siempre están atentas a todos los detalles.
Como está Betty, pudieron encontrar el vestido de Raquel,
lamento tanto perderme esta fiesta de quince años, pero
no puedo moverme de la casa porque José estará de viaje
por Panamá y no puedo dejar la casa y tampoco ir a una
fiesta sin él.

Nunca pude hablarle, recorrí este y otros diálogos mil veces
en mi cabeza, te torturé, te ignoré, te besé, te amé y te odié,
llegué a hundirte un puñal en el pecho, también lloré frente
a ese cuerpo imaginario, pero ahora una vez más me dejas
con las palabras en la boca, como aquella última vez que te
esperé por dos largos meses y nunca más volví a verte.
Ahora no puedo enfrentarme con el fantasma de José,
ese José que no me va a responder, que nunca me va
a enfrentar, que tratará de ignorarme de rechazar mis
planteos, el mismo que se vestirá rápido y se despedirá
junto a la puerta, José que vuelve de madrugada con
perfume de mujer por todo su cuerpo y con aliento
a whisky on the rouge.
Tengo todo lo que quise tener, y acepto también mi suerte,
lo que lamento es que no estés vivo como para poder
verlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Autonomía

Vértices como calibres de dulzura Digo la huella del quijote Cuento lo que habla por mí Intento ser viento y t...