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Como olvidar

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Junto sus libros, miró al cielo, unos sonidos claros le guiaron la mirada hacia los árboles. La identidad, la vida o la muerte eran temas fuertes. El vidrio chocaba con esta mirada que se despedía en silencio, sin sentimientos extraños. Solamente se iba a perderse más allá de los árboles, de su país o de sus recuerdos.Era una escena con valijas cargadas de libros y seres huyendo de la insoportable verdad. A la vuelta en un edificio vecino el timbre sonó extraño, sin embargo él prosiguió en su ceremonia austera de silencios hablados, frunció el ceño y quiso fumar como hacia diez años... En el espejo de su alma ya no lo miraban la barba espesa ni los rulos al viento de su amante, que fue un vientre más, perdido en la oscuridad. Él se iba, y con él se iba ella y también aquella, la otra, la del medio y la banda del parque. No sabemos cuando se fue, si quiso quedarse o se hubiera ido años antes. La luz del día brillaba en la ventana, y era esa luz la única que daría te...

En paralelo

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Damián caminó unos pocos metros, creyó que el cielo le debía algo, Juan su amigo, había nacido seis meses después que él. De hecho Juan lo acompañó en la noche en que se lo llevaron. Parece otra frase de un mismo país, aunque no es la misma frase, pero significa lo mismo. Damián seguía pensando en Juan su hermano del alma, casi hermano de sangre, lo extrañaba, le hacía falta. Ahora que el miedo dejaba de ser una sensación Juan no estaba, tampoco estaba su risa motora, su humor brusco ni su paciencia infinita para ganarse una mina. Él seguía pensando que desde lejos Juan estaría mirando todo lo que le sucediera aún cuando esto fuera apretar el gatillo, Juan era muy cristiano y no creía en la guerra ni en las armas, paradoja de su educación casi militar, casi católica. Damián cavaba un pozo en busca de refugio para sus enseres ahora que debía poner a resguardo las provisiones sobrantes del gordo Ojeda y del correntino Luque que ya no estaban. Seguía pensando en Juan,...

viento y bruma

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Soy viento y bruma claridad y sombra veo y vuelo sobre la piedra me salpican las gotas de sal Que detiene el tiempo en una sombra que atajo toma el bien para llegar tarde Donde oyen las almas el oficio quien retiene la luz para que no veamos Alguna vez oímos un sonido especial que nos despertó de la muerte y esa flecha que anestesiaba nuestro espíritu hizo brotar sangre por primera vez y pudimos amanecer y dejar la tierra para ser otra vez viento y bruma.

Lucía Coronel en el Hospicio

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I. Señora el Sargento Ceferino Coronel fue convocado de urgencia, nuestros informes dicen que el fortín Boquerón cayó en manos de los bolivianos. Le dejo la notificación. No, no puede entrar en la oficina del comandante, los civiles no ingresan al sector de oficiales. Si no se detiene, me veré obligado a usar la fuerza. Por favor espere afuera, es una orden. -Esta misma noche, no me dieron más tiempo.  Las escaramuzas son cada vez mayores y la guarnición  está desprotegida, hoy mismo nos trasladan, somos un  contingente de mil personas entre oficiales y soldados. - -Ya sé cuan importantes son mis hijas y mi mujer,  pero si no hago esto por mi patria no podría mirarlas  a los ojos sabiendo que dejé morir a esos chicos que  no tienen más que quince años, como podría mirarme  al espejo sabiendo que no cumplí con mi deber. - - Si no los paramos ahora vendrán por todo y ya sabemos   lo que pasó cuando a éste país siempre codicia...

La Botella

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Tomó entre sus manos la botella que el mar devolvió a la playa, la miró y embebido en ella abrió los ojos, al verla recordó ese párrafo olvidado de los evangelios Tomen y coman todos de Él. Era de noche, muy poca luz rodeaba a Javier, se repetía a sí mismo que no podía ser cierto, las velas lo fueron rodeando de un aura de misticismo. No había olores ni recuerdos, una imagen perfecta aparecía en su mente, algo como un baúl de vivencias. El estado de ensoñación lo volcaba más a ese diálogo con la divinidad. Se preguntaba por su alma, detenida tras la muerte de su hermano Guillermo. Allí también vivían algunas de sus fantasías más fuertes. Aquellos que crean en mí, vivirán para siempre. Ese pequeño lugar cifrado, cofre del espíritu, no tenía llaves ni candados y era recorrido por Javier, cada vez que una botella hacía presente la muerte de Guillermo en un accidente automovilístico. Había alcohol en la sangre de su hermano, y aunque podríamos decir que esa imagen tenía colores,...

Semáforo

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Estoy con la mirada perdida, miro pero no puedo fijar la vista en nada. Me siento tensa y ausente, veo mi cuerpo flotando de sensaciones, faltan cuarenta cuadras. Un rayo cae frente a mi, son actores illuminados, jóvenes, adolescentes, van tomados de la mano, las miradas se enfrentan una a la otra y caminan con pasos veloces. Podria imaginar sus nombres, sus gustos, sus barrios y también a sus familias. Mis ideas van dando vuelta alrededor de esta parejita, comienzo a caminar con ellos, los veo corriendo hacia la plaza, se besan sin respirar, con la excitación de lo nuevo. El semáforo aún estaba encendido en rojo y no podía ver otra luz. Son dos soles, que brotan de la unión de esta pareja, cada paso es antesala del siguiente, el la besa muy fuerte, Ella en un intervalo lo toma de la mano,y mientras el iba acercando la otra mano hacia sus pechos, la vuelve a tomar en un fuerte abrazo y posando su mano en los pechos de ella, la apretó fuertemente. Son jóvenes, lib...

Prólogo de Historia de la locura en la Epoca Clásica

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Para este libro ya viejo debería yo escribir un nuevo prólogo. Mas confieso que la idea me desagrada, pues, por más que yo lo hiciera, no dejaría de querer justificarlo por lo que era y de reinscribirlo, hasta donde pudiera, en lo que acontece hoy. Posible o no, hábil o no, eso no sería honrado. Sobre todo, no sería conforme a como, en relación a un libro, debe ser la reserva de quien lo ha escrito. Se produce un libro: acontecimiento minúsculo, pequeño objeto manuable. Desde entonces, es arrastrado a un incesante juego de repeticiones; sus "dobles", a su alrededor y muy lejos de él, se ponen a pulular; cada lectura le da, por un instante, un cuerpo impalpable y único; circulan fragmentos de él mismo que se hacen pasar por él, que, según se cree, lo contienen casi por entero y en los cuales finalmente, le ocurre que encuentra refugio; los comentarios lo desdoblan, otros discursos donde finalmente debe aparecer él mismo, confesar lo que se había negado a decir, libra...